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martes 15 de octubre de 2019
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16/09/2019
Locales | EL DIARIO DE LA RIOJA-
Límites: la reja que nos mejora (II Parte)
LA RIOJA (Especial por el profesor Alejandro Pulquillanca).- Este tiempo se caracteriza por la vida sin límites; nos cuesta colocarnos límites; no queremos límites y en casi todas las áreas, debe haber muchos factores para la obesidad, pero de seguro que uno de ellos es cuando una persona no puede medirse en lo que puede y no puede comer.

Pasa lo mismo cuando no podemos colocarnos límites en cuanto a lo que tomamos, o fumamos y esta falta de límites que nos cuesta imponernos, es la que nos trae los conocidos problemas de salud que ya todos sabemos, siendo básicamente las dietas un límite marcado de lo que puedo o no comer, que generalmente rompemos, empezando una nueva cada lunes.

Nos sucede lo mismo con el entretenimiento, que siempre en una sana medida es buena para recrearnos, y distendernos, pero al no saber imponernos límites, tenemos niños y grandes frente a una Play por más de 6 horas; algunos hasta se amanecen jugando.

Entre mis alumnos algunos me cuentan como una hazaña que estuvieron toda la noche jugando con la Play, es obvio que este alumno al no poder medir su tiempo de distracción tampoco estudia para sus clases, ni hablar de aquellos que están frente a una pc o una TV todo el día, o aquellos que no pueden medirse con sus celulares, que mientras hablas con ellos, están respondiendo o atendiendo su teléfono, no solo faltando el respeto a quien tiene adelante, sino también mostrando que no se pueden medir en cuanto al uso del mismo.

Conozco personas que hasta van al baño con el celular, desde ahí siguen escribiendo respondiendo mensajes,  y otras comen con el celular al lado del plato para poder responder en caso de que les llamen, salvo que sean doctores de emergencias, no le veo mucha explicación salvo la falta de límites y de control al uso del celular.

No respetamos los límites que la autoridad nos coloca, es más: nos vivimos rebelando de las más diversas maneras; hasta nos parece una falta de respeto que un inspector o policía nos pida la licencia y la tarjeta verde del auto o de la moto; nos enojamos con ellos, les gritamos, insultamos , hasta los amenazamos, hasta piñas les ofrecemos a aquellos que solo hacen su trabajo; les recordamos que tenemos amigos influyentes que trabajan en tal o cual repartición y que les irá muy mal si se les ocurre pasarnos una multa.

Nos sentimos hasta superiores cuando esquivamos los controles de tránsito,  acelerando o escapándonos y creemos que eso es una hazaña, esto muestra que para nosotros los límites no existen, pero sí nos encanta que el resto de las personas respete los límites (que raro que nos guste exigir aquello que nosotros no queremos cumplir).

Hemos perdido el límite en cuanto a nuestras palabras, casi cualquiera puede decir o escribir lo que le dé la gana de cualquiera, sea verdad o mentira, afectando el buen nombre del que sea; cualquiera de nosotros puede ser nombrado en la radio por un error que puede o no haber cometido, sin darte derecho a réplica, y son pocos los que después piden por lo menos una disculpa por la forma en que ensuciaron el nombre de una persona solo porque no supo mantener a raya cada palabra que dice.

El problema es que como nadie se disculpa con nadie, muchas personas con buen nombre son afectadas y embarradas por un grupo que sigue como norma difamar a cualquiera que le caiga mal.

Los límites se rompen por la falta de corrección, o porque las sanciones son mínima; si alguien pagara de manera ejemplar, de seguro que para la próxima no volvería a pasar. Recuerdo una vez que viajamos desde La Rioja a Córdoba, siempre manejo de día, ya que soy corto de vista y de noche no veo muy bien, entonces siempre parto muy temprano pero vamos parando de tanto en tanto. En un momento del viaje iba detrás en una enorme fila donde el primer auto era manejando por un abuelo, el cual iba muy lento, y no tenía ningún apuro en acelerar: Como íbamos en caravana los que iban detrás del abuelo empezaron a pasarlo, en una zona donde no se podía adelantar, todos uno a uno lo pasaron, hasta que quede yo detrás del abuelo: miré de frente vi que no venía nadie, entonces lo adelante, diez autos ya lo habían hecho, pero al volver a mi carril, vi más adelante un control que me indicó que me hiciera hacia la orilla, ya se imaginaran lo que paso: Me pidieron la licencia, tarjeta verde, seguro,  me hicieron una multa ejemplificadora y saladita, la multa decía por pisar la línea amarilla, volví de mi viaje y pensé que no pasaría nada, pero me llego la notificación, y tuve que pagarla en cuotas, de seguro que la próxima vez que me encuentre en una caravana, me quedare ahí hasta que llegue a destino, ahora fue la multa la que se hizo efectiva, lo que me hizo darme cuenta de que no debo hacerlo pero si no la hubiera pagado de seguro que se volvería a repetir la infracción, hoy como muchas personas que no reciben una sanción lo siguen y lo seguirán haciendo hasta que se encuentren como en mi caso: con una multa.

Cuando no te colocas límites, te puedes faltar el respeto a ti mismo, te des o no cuenta: Un joven me mostro las fotos que algunas niñas publican en Instagram, me sorprendió la cantidad de imágenes de chicas con poca ropa en las posturas más sugestivas y los cientos de me gusta que tenían. El mismo joven me explicó que mientras más muestre más me gusta tendrá y te aseguro que no eran muy santas las imágenes, no pude evitar preguntarme cómo alguien puede mostrar todo por una red pública, donde todos tenemos acceso para ver sus imágenes, donde ella misma se falta el respeto a sí misma mostrando imágenes que son privadas, de la misma forma una persona que le falta el respeto a otro primero se lo falta a sí misma, mostrando que no tiene control de sí mismo.

Nos colocan límites porque no sabemos, no podemos, o muy pocos se colocan limites a sí mismos; es la esencia de un niño el permanentemente ser enseñado en cuanto a los límites, porque él no sabe colocárselos a sí mismo o no los quiere obedecer, por eso les enseñamos qué puede y qué no puede hacer, qué expresión debe o no utilizar, de seguro alguno pensará: “Yo sé cuál es mi límite” y de seguro muchos lo sabrán, solo que muchas veces hay que colocarlos de manera en que quede claro para que no quede en la nebulosa cuál es el límite que no debo cruzar.

Todos sabemos que no debemos manejar hablando por celular, pero por si las dudas no quieres o no lo recuerdas la multa, me dijo un inspector es de arriba de veinte mil por hacerlo,  eso nos ayudara a recordar apagarlo o no atenderlo mientras manejamos. Veamos algunos beneficios de los límites:

Los límites nos hace vivir en armonía como sociedad, a pesar de que algunos piensan que pueden convertir la ciudad en una selva sin control; esto no es lo correcto porque solo genera disgusto y nada de empatía. Cada uno de nosotros tiene derecho a manifestarse como le parezca siempre y cuando el respeto esté presente, pero cuando yo tránsito en mi moto y un grupo corta la calle porque cree que su queja o reclamo personal está por encima del respeto, no genera en mí empatía por su causa, me pone mal y recuerdo a mi maestra de cuarto grado cuando me hizo memorizar el preámbulo y el artículo 14 bis: ...de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino…. Eso lo aprendí a  los 9 años, y no soy abogado, era un simple niño, pero me quedó claro que yo no puedo cortarle el paso a nadie, pero que tampoco otro me lo puede cortar a mí, cuando respeta los límites que se les coloca, todos podemos vivir en mejor armonía.

Por último, una sociedad que respeta límites puede crecer y desarrollarse de manera sana, en la cual todos somos beneficiados, un hombre al que respeto mucho me enseñó algo antes de que me casara y me quería enseñar límites como futuro esposo. Para ello uso un ejemplo que todavía recuerdo: un río cuando esta contenido dentro de su cauce ayuda a todos los que están a la orilla del mismo, les brinda para riego y para que sobrevivan, pero un río que se sale del cauce solo causa problemas a todos los que están a su orilla les inunda sus tierras y hace que todo se pierda causando desastres: Este hombre continuó: la intimidad entre una pareja está reservada para tu matrimonio, para tu esposa, el cauce de tu río es tu matrimonio, ese es tu margen, si lo haces por fuera de tu matrimonio con alguien que no sea ella te traerá infinidad de problemas (divorcio, enfermedades, pérdidas económicas, hijos no deseados), como el río que se desborda y a lo menos mucho dolor para tu familia y tus hijos. Salvando las diferencias una sociedad que respeta los márgenes de los límites de su río, podrá avanzar, crecer, y desarrollarse como una sociedad sana y respetuosa.

No te preocupes si el otro hace caso o no de sus límites, posiblemente no lo haga; seamos nosotros los encargados de respetar lo que sabemos que tenemos que hacer, enseñémosle a nuestros hijos sus límites desde pequeños, no tengamos miedo de decirles que también tiene obligaciones y no solo hacer hincapié en sus derechos; que vean que también respetemos los nuestros, el ejemplo es más gigante que mil palabras.

Posiblemente si alguien te ve a ti respetarlos, algún día podría llegar a ser contagiado y podremos hacer de nuestra Argentina el país que todos soñamos. Por cierto, cuando veas una reja, no la empujes.

 
 
 
 
 
 
 
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