Casas reiteró el reclamo ante la Nación por Fondos de Coparticipación        Beder Herrera: “Hay que llevar el voto de Alberto y Cristina a cada hogar de Chilecito”        AMP exige un piso salarial docente de $20.250        Límites: la reja que nos mejora (II Parte)        Ajedrez: Torneo N°21 Día del Bibliotecario en Club Social La Rioja        Lula Da Silva: "La victoria de Alberto Fernández significa la posibilidad de mejorar la relación entre Brasil y Argentina"        Bono de 5 mil pesos: ahora, el Gobierno dice que "no está cerrado"        Pdte Nicolás Maduro subraya su compromiso de defender la paz de Venezuela
 
lunes 16 de septiembre de 2019
Contacto  Favoritos  
22/07/2019
Locales
Visión de corto plazo
LA RIOJA (Especial por el Prof. Alejandro Pulquillanca).- Mi padre me contó que siendo él muy niño, mi abuelo lo llevó a un bosque de pinos, que ya estaba con la altura necesaria para ser talados y ser vendidos, mi abuelo le contó que su padre los había plantado cuando él era niño.

Ahora su padre, mi bisabuelo, ya no estaba, pero plantó esos pinos pensando en mi abuelo, y mi abuelo hizo lo mismo con mi padre, plantó para mi padre. Después me entere que el crecimiento de un pino para comercializarlo demora 20 años y hasta 30 años otros, de modo que cada padre los siembra para que su hijo pueda disponerlos en el futuro, son como una especie de ahorro para la generación que viene, ¡qué visión a largo plazo tenía mi abuelo!.

Miraba más allá de él. Cuando mi padre me contó esto de niño, no entendí, pero yo solo tenía 8 años, y cuando uno tiene 8 años, solo quiere lo rápido, lo instantáneo y no piensa en el futuro, de hecho casi todo lo que hace un niño es para obtener resultados rápidos.

Nos parece raro hacer algo que vaya más allá del hoy, queremos todo rápido, instantáneo como el café, que venga un mago y arregle este país, y que lo haga hoy, aunque vengamos de un siglo de problemas, que venga otro genio y componga a la selección de futbol, y si en dos partidos no la arregla que venga el que sigue.

Matrimonios que tienen años de problemas y creen que con un curso de dos semanas o con una pequeña reunión con un terapeuta de parejas, arreglaran años de peleas y disgustos, y si no los arreglan rápido, ¿para qué perder más tiempo? Cada vez nuestra visión es más y más corta, y vivimos al día.

La visión a corto plazo nos ha quitado la insistencia. Ya hasta parece una tontera estudiar una carrera; por eso pruebo un año en abogacía y si no funciona, me cambio para ingeniería, y al final termino con un año en cada carrera, sin graduarme de ninguna, no insistimos. ¿Para qué hacerlo? Y cuando estamos en la primaria o secundaria, ya lo aprendemos solitos y es mejor no hacer nada en todo el año, y al final en dos semanas cuando tenga menos contenidos, voy y rindo y me eximo con un triste cuatro. Menos estudiar carreras largas, cuando todos quieren hacer una simple capacitación de dos o tres meses como asistente de algo, sin ir a la universidad, porque persiguen una carrera corta, o como algunos de mis alumnos me dijeron: “Yo quiero ser youtubers para estudiar menos, publicar cosas por internet”, y así ganarse la vida.

El problema de esta inmediatez es que les hemos quitado el sentido del sacrificio a la vida, ya ahorrar hasta nos parece una broma, sobre todo si recordamos nuestro viejo chanchito que era una alcancía donde moneda por moneda nos privamos y sacrificamos de cientos de chicles, chupetines, chocolates para comprarnos un par de botines de fútbol, donde nuestros padres al ver nuestro ahorro, colocaban la parte que nos faltaba para las zapatillas, cuando uno recuerda la famosa frase: “El ahorro es la base de la fortuna” parece más una broma que una frase, o cuando mi viejo me decía: “Todo lo que vale la pena en la vida, requiere sacrificio” hoy no ahorramos ni sabemos bien qué es.

Hoy si quiero algo, lo tengo y lo tengo ya,  lo compro en cientos de cuotas, cuando pago la última, o ya la moto no sirve, o me la robaron, la ida es no sacrificase por nada porque todo lo podemos tener hoy sin tener que esperar. Por ese motivo tenemos de casi todo, pero de todo debemos cuotas, tenemos el auto en la cochera y más de la  mitad le pertenece al banco; muchos no se pueden dar el lujo de morirse ya que dejarían un montón de cuentas sin pagar.

Sacamos tarjetas y cuando se nos llena el cupo, pedimos otra tarjeta para tener más monto, como si la nueva tarjeta multiplicara el dinero cuando lo único que multiplica son las deudas. Ni qué decir de padres que colocan un celular nuevo en mano de niños que se llevan todas las materias, como si ganarse algo con estudio, notas, con sacrificio, no valiera la pena, solo porque el niño lo quiere tener hoy.

Con los años me di cuenta de que las cosas que valen la pena, se deben hacer con tiempo, y con visión a largo plazo, no pensando solo en el hoy. Cuando me encuentro con un joven y le cuento que antes, para conquistar a una jovencita, había que remarla en dulce de leche, comprándoles bombones, llevarla al cine, invitarla a un baile, pagar cenas, llevarle peluches, o escribirle cartas y que con suerte y  viento a favor te darían un beso en 4 meses, se ríen de mi, y cuando les cuento que esas relaciones perduraban en el tiempo, creen que soy de Marte, ya que hoy todo es tan rápido, conocen a alguien y rápidamente pasan a la acción, sin conocerse, sin saber quienes son, luego el noviazgo, también con la misma rapidez, las relaciones se terminan, dando paso a otra, que tampoco se hará esperar. Porque como dice alguien por ahí: “la vida es una sola y hay que pasarla bien”, aunque eso signifique que un niño la pasara mal por mi culpa, de querer todo hoy.

Cuando cumplí 15 años empecé a no ver bien la pizarra, entonces empecé a copiarle la tarea a mi compañero, el cual me preguntaba si era broma que no veía, al fin mi madre me llevo al oculista y me dieron lentes, desde ese tiempo que los uso puedo ver de lejos, creo que eso se aplica en todas las cosas, la idea es poder ver más lejos, y no solo de cerca, haciéndonos cortos de vista de la vida. Como dijera el Timor del Rey León: “Mira más allá…”.

Mi hermana cuando teníamos 10 años y jugaba con muñecas me dijo que cuando tuviera una hija le colocaría de nombre María Belén. ¿Quién piensa el nombre de sus hijos con 10 años? yo solo pensaba en comprarme un Atari para poder jugar, que era como un Play pero en visión cavernícola, y cuando 15 años después nació mi sobrina y se le coloco María Belén de nombre, me di cuenta de que había gente que pensaba mucho mas allá del hoy. Cuando hablo con mis hijos, que ya no son tan pequeños, y les digo que cuando estudien no solo lo hagan por ellos mismos, sino que lo hagan pensando en aquellos que vendrán después.

Lo inmediato nos impide proyectarnos en el futuro, pensando que viviremos en un eterno presente, y que siempre seremos jóvenes, yo me di cuenta de que me estaba volviendo viejo cuando empecé a ir a un comercio y el vendedor me dijo: “Qué necesita Señor”. Creo que me bajó a mi realidad de que no solo los trapos son viejos, sino también las canas que tengo en la cabeza; entonces nos damos cuenta de que hemos recorrido gran parte de nuestra vida, y de que muchas cosas de las que disfruto hoy son consecuencia de semillas que planté hace 20 ó 25 años como los pinos de mi abuelo, con la misma seriedad les decía a mis hijos mayores que cuando alguien especial se les acerque no solo piensen en su simpatía, o cara linda, piensen que esa persona puede llegar a convertirse en el padre o madre de sus futuros hijos, y por eso deben pensar si les gustaría o no que esa persona fuera la madre de los que vendrán después.

Es obvio que la juventud te juega en contra pero eso no debe impedir que nos preguntemos si lo que hoy estoy decidiendo ¿traerá consecuencias a largo plazo? Lo más seguro es que sí las traerá. Un joven que les dice a sus padres: “Voy a dejar de estudiar”, se está condenando y condenando a sus hijos a más privaciones de las que cree ya que no tendrá como sostenerlos.

De la misma manera aquél que insiste con estudiar aun cuando no sea perfecto, y lo sigue intentando, se está asegurando cada día un mejor futuro para las generaciones venideras porque está haciendo algo hoy, que beneficiara a los que siguen.

Si los que nos gobiernan entendieran eso, se darían cuenta de que cada vez que asume otro, debería continuar con el trabajo que el otro encaminó, en lugar de romper todo y empezar de nuevo, ya que con este ciclo de empezar todo de nuevo se rompe la continuidad de los planes a largo plazo que podrían hacer que nuestra hermosa Argentina, pueda por fin emerger en medio de mezquindades, ya que cada uno que viene cree que tiene la receta mágica; que se diluye con el gobierno que sigue ya que no continúa los proyectos del anterior.

Me pregunto sobre nuestro genio militar, el padre de la patria, el general San Martin, qué pensaba sobre nosotros; no pudo conocernos: Sin embargo todo su esfuerzo en su presente se concentró en hacer lo que le tocaba hacer a él para que el futuro fuera mejor. Se concentró en su presente, transformándolo para que nosotros pudiéramos disfrutarlo en el futuro.

Por esto debemos concentrarnos en nuestro presente mejorándolo para que las generaciones futuras puedan tener un mejor país. ¿Qué estamos haciendo hoy por nuestro país para que sea mejor mañana? ¿Qué decisiones estamos tomando que afectarán el futuro?

Si alguno no esta pensando así, es posible que necesite más los lentes que yo, ya que no puede ver de lejos y está mas corto de vista de lo que piensa. Entregando no solo un futuro peor que el presente, sino una visión a corto plazo con su ejemplo.

Ojalá algunos puedan ser plantadores de pinos para los que vienen.

 
 
 
 
 
 
 
- 2010 DERIOJANOS.COM.AR -